Casa unifamiliar en Cabrera de Mar

Residencial

Una residencia mediterránea donde los tonos neutros y las texturas suaves invitan al confort.
Una residencia mediterránea donde los tonos neutros y las texturas suaves invitan al confort.

La pureza visual es la principal característica de esta vivienda unifamiliar, ubicada en Cabrera de Mar, una localidad muy cercana a Barcelona, un hogar mediterráneo, donde la luz natural es la gran protagonista.

La vivienda consta de dos plantas más una planta subterránea de garaje. Su doble fachada norte y sur permite que la luz natural penetre de manera fluida en todas las estancias, posibilitando además la ventilación cruzada, con el consiguiente ahorro energético.

En la primera planta hallamos la zona de día, donde hay un salón-comedor con salida a terraza, un aseo y una amplia cocina con salida a un patio-terraza exterior. Los tonos claros y la suavidad de texturas que predominan en sofá, cortinas y alfombra contrastan con las líneas curvas más desenfadadas de distintas piezas seleccionadas cuidadosamente en la zona de estar. 

De manera liviana, frente al sofá, se ha dispuesto una mesa de café polivalente, en color blanco, cuyos tres puntos de apoyo curvados dan una apariencia ligera al conjunto.  Dos toques de amarillo encienden la chispa en esta armoniosa sala de estar: por un lado, el tapizado amarillo de la parte interior de la butaca Nube (Stua), también curvada ; por otro lado, una lámpara suspendida amarilla, cuyo diseño entrelazado y sencillo despierta cuanto menos curiosidad. Las líneas elípticas de la estantería H, diseño exclusivo del propio Alex March para Séptima Design, siguen la consonancia de esta estética que ama las líneas curvas.

El blanco impoluto de las paredes en la zona destinada a comedor hace resaltar los tonos tierra del mobiliario. La gran mesa de comedor de madera es rectangular, con patas metálicas de color blanco, las sillas son de teca natural, las dos grandes lámparas suspendidas son de bambú natural.  El conjunto descansa sobre una gran alfombra en color mostaza.

Los distintos objetos de decoración, jarrones, esculturas y cuadros, de diseño francés, sueco o alemán de los años 50, 60 y 80 se mezclan con otras piezas actuales. Las fotografías enmarcadas a gran tamaño son originales del fotógrafo Teo Astolfi.

Los radiadores blancos son estilo retro, de hierro blanco y con patas. En un ejercicio de ofrecer un espacio lo más limpio posible, los aparatos de aire acondicionado quedan escondidos tras unos cajones blancos de lamas hechos a medida.

En la cocina se ha optimizado la sensación de amplitud, disponiendo el mobiliario blanco en forma de L en la parte baja de las dos paredes de ladrillo visto. La puerta es una corredera de hierro negro y vidrio armado.

El patio-terraza se abre como una zona de relax y ocio. El pavimento verde emula la naturaleza y junto con las paredes y las jardineras de estuco ibicenco de color blanco dan respuesta a las costumbres de la vida mediterránea, donde cada rayo de sol es bienvenido. El mobiliario exterior es de bambú del diseñador Paul Frankl, con tapicería en tonos oscuros con motivos vegetales. Una malla de sombreo en color blanco tamiza la luz del sol.

El estilo minimalista queda marcado en la ligereza visual de la escalera, aquí el suelo es de microcemento en color gris, dando continuidad a todo el espacio, el pasamanos negro esconde una tira de Led para iluminación indirecta. El conjunto se completa con la verticalidad de un separador formado por varillas negras metálicas, al que se han añadido unas discretas baldas.  

En la zona de noche, ubicada en la planta superior de la vivienda, las habitaciones siguen un diseño interior de tendencia minimalista. El mobiliario se ha realizado a medida, utilizando maderas nobles de roble y se han escogido piezas icónicas de diseño. En la habitación principal, unas puertas correderas fabricadas en perfil tubular rectangular y pletinas metálicas pintadas en color blanco abren paso a un gran vestidor diseñado a medida.

La pureza visual es la principal característica de esta vivienda unifamiliar, ubicada en Cabrera de Mar, una localidad muy cercana a Barcelona, un hogar mediterráneo, donde la luz natural es la gran protagonista.

La vivienda consta de dos plantas más una planta subterránea de garaje. Su doble fachada norte y sur permite que la luz natural penetre de manera fluida en todas las estancias, posibilitando además la ventilación cruzada, con el consiguiente ahorro energético.

En la primera planta hallamos la zona de día, donde hay un salón-comedor con salida a terraza, un aseo y una amplia cocina con salida a un patio-terraza exterior. Los tonos claros y la suavidad de texturas que predominan en sofá, cortinas y alfombra contrastan con las líneas curvas más desenfadadas de distintas piezas seleccionadas cuidadosamente en la zona de estar. 

De manera liviana, frente al sofá, se ha dispuesto una mesa de café polivalente, en color blanco, cuyos tres puntos de apoyo curvados dan una apariencia ligera al conjunto.  Dos toques de amarillo encienden la chispa en esta armoniosa sala de estar: por un lado, el tapizado amarillo de la parte interior de la butaca Nube (Stua), también curvada ; por otro lado, una lámpara suspendida amarilla, cuyo diseño entrelazado y sencillo despierta cuanto menos curiosidad. Las líneas elípticas de la estantería H, diseño exclusivo del propio Alex March para Séptima Design, siguen la consonancia de esta estética que ama las líneas curvas.

El blanco impoluto de las paredes en la zona destinada a comedor hace resaltar los tonos tierra del mobiliario. La gran mesa de comedor de madera es rectangular, con patas metálicas de color blanco, las sillas son de teca natural, las dos grandes lámparas suspendidas son de bambú natural.  El conjunto descansa sobre una gran alfombra en color mostaza.

Los distintos objetos de decoración, jarrones, esculturas y cuadros, de diseño francés, sueco o alemán de los años 50, 60 y 80 se mezclan con otras piezas actuales. Las fotografías enmarcadas a gran tamaño son originales del fotógrafo Teo Astolfi.

Los radiadores blancos son estilo retro, de hierro blanco y con patas. En un ejercicio de ofrecer un espacio lo más limpio posible, los aparatos de aire acondicionado quedan escondidos tras unos cajones blancos de lamas hechos a medida.

En la cocina se ha optimizado la sensación de amplitud, disponiendo el mobiliario blanco en forma de L en la parte baja de las dos paredes de ladrillo visto. La puerta es una corredera de hierro negro y vidrio armado.

El patio-terraza se abre como una zona de relax y ocio. El pavimento verde emula la naturaleza y junto con las paredes y las jardineras de estuco ibicenco de color blanco dan respuesta a las costumbres de la vida mediterránea, donde cada rayo de sol es bienvenido. El mobiliario exterior es de bambú del diseñador Paul Frankl, con tapicería en tonos oscuros con motivos vegetales. Una malla de sombreo en color blanco tamiza la luz del sol.

El estilo minimalista queda marcado en la ligereza visual de la escalera, aquí el suelo es de microcemento en color gris, dando continuidad a todo el espacio, el pasamanos negro esconde una tira de Led para iluminación indirecta. El conjunto se completa con la verticalidad de un separador formado por varillas negras metálicas, al que se han añadido unas discretas baldas.  

En la zona de noche, ubicada en la planta superior de la vivienda, las habitaciones siguen un diseño interior de tendencia minimalista. El mobiliario se ha realizado a medida, utilizando maderas nobles de roble y se han escogido piezas icónicas de diseño. En la habitación principal, unas puertas correderas fabricadas en perfil tubular rectangular y pletinas metálicas pintadas en color blanco abren paso a un gran vestidor diseñado a medida.

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